
El reciente cruce de declaraciones entre los líderes de los sindicatos de caminoneros y gastronómicos, Hugo Moyano y Luis Barrionuevo, en la discusión por el tope de los aumentos salariales en paritarias, constituye un nuevo eslabón en la lucha interna por el control de la CGT.
Si bien el camionero sostuvo públicamente que para lo obtención de los reclamos no había ni piso ni techo, es evidente su deseo de actuar en sintonía con el gobierno nacional, que considera un 15% o 16% de incremento como límite para el año electoral.
En esa línea los trabajadores de los bancarios y de la industria plástica fueron los pioneros en alcanzar esa cifra, que se completó ahora con otros seis gremios de peso como son los camioneros, textiles, estatales, construcción, porteros y taxistas que lo harán en un escenario rutilante ante la benemérita mirada del presidente Néstor Kirchner.
Mientras que el ex menemista encabeza a las organizaciones que insisten en pedir una mejora de alrededor del 30%, para menguar las consecuencias de la inflación que suponen superior a los índices difundidos por el cuestionado INDEC. En este caso, el ministerio de Trabajo ya dictó conciliaciones obligatorias con ferroviarios, telefónicos, y los sindicatos de trabajadores de la industria del neumático, el transporte y los subte.
Como se verá los representantes de ambas posturas son los mismos protagonistas que se sacaron chispas luego de los violentos sucesos el 17 de octubre del 2006, en el acto de traslado de los restos del general Juan Domingo Perón a la quinta de San Vicente.
El gastronómico intentó desplazar a la actual conducción con el aporte de los llamados gordos (West Ocampo, Cavalieri y compañía) y el sector de los autodenominados independientes conformado en ese momento por el estatal Andrés Rodríguez, Gerardo Martínez (UOCRA) y José Luis Lingieri (OSN), que luego despegó progresivamente de la estrategia conspirativa.
Justamente este sector, fue quien en los últimos días intentó vanamente llegar a una posición de consenso entre ambos bandos, aunque todo hace suponer que la concordia no arribará en la CGT hasta que el actual conflicto de intereses y poder sea saldado con el triunfo de alguno de los sectores en pugna.
Gustavo Schweitzer
Periodista y Politólogo.
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